sábado, 14 de noviembre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Estudie en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional, donde egresé como Ingeniero Electricista en la generación 1979-1983; durante mi época de estudiante tuve la oportunidad de trabajar en el sector privado, donde realice actividades relacionadas con la carrera profesional que cursaba, entonces no me imaginaba que en un futuro parte de mi actividad laboral sería desempeñarme como docente en el nivel medio superior.

Cuando termine mis estudios, de inmediato y aún antes de titularme, comencé a buscar colocarme en alguna de las empresas paraestatales que en ese entonces absorbían la mayor cantidad de ingenieros electricistas que egresaban de la Institución. Sin embargo, eran épocas económicas muy difíciles, de tal forma que era imposible encontrar cabida en estas empresas obligándome a buscar otras opciones, donde pudiese desempeñar actividades relacionadas con mi perfil profesional.

Desgraciadamente ante el empeoramiento de la crisis, únicamente se encontraban empleos eventuales o por obra determinada y a pesar de ello, no pasaba por mi mente ser docente. A mediados del año 1984, un compañero de generación que antes de estudiar la ingeniería se había titulado como Profesor de Educación Básica, en la Escuela Normal de Maestros, me invitó a integrarme como docente en un plantel de nueva creación perteneciente a la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial, porque no tenían profesores para cubrir las asignaturas correspondientes a la especialidad de Técnico Electricista.

Por mi condición laboral inestable acepté, no imaginando que a partir de ese momento estaría por iniciar una de las actividades más nobles que hasta la fecha he realizado. Es precisamente el 2 de septiembre de 1984, cuando oficialmente ingreso como profesor del nivel medio superior.

El plantel donde inicie mi carrera como profesor se encontraba en el municipio de Zumpango, Estado de México, en una localidad llamada San Juan Zitlaltepec, era una escuela que no tenía los mínimos servicios, es decir, drenaje, agua potable y luz eléctrica, además, para acceder a él, teníamos que caminar casi tres kilómetros en camino de terracería y a través de las milpas, razón por la que nos llamaban “los boinas verdes”.

En un principio y debido a mi juventud fue una grandiosa experiencia, y siempre tuve la idea de que sería por corto tiempo, hasta que superáramos la crisis. No se dio tan rápido, pero a pesar de todo y gracias al pensamiento que mis padres y uno de mis maestros del nivel superior me habían inspirado, desde el primer día de clase invertí todo mi esfuerzo y capacidad para solventar mis deficiencias como docente y adquirir de forma rápida esas habilidades tan increíbles que se necesitaban para ser profesor.

Al paso de los años y ante la gradual mejoría de la situación económica, conseguí un empleo bien remunerado en la iniciativa privada, que me hubiese permitido dejar mi labor docente, sin embargo, la nobleza y sencillez de los jóvenes que llegaban a estudiar al plantel, habían causado un gran impacto en mi forma de pensar y el cariño que me profesaban, impidió que dejara la práctica docente.

Al pasar los años me era más difícil tomar la decisión de dejar la docencia y tuve que equilibrar el tiempo de las dos actividades que realizaba, no fue tarea fácil, sin embargo ese deseo de superación que profesaban los alumnos y el carácter que mostraban para concluir su bachillerato tecnológico, me dio la fuerza para logarlo.

Tiempo después y por causas de salud deje el plantel que me vio nacer como profesor, sin embargo no dejé la docencia, solamente cambié el lugar donde la ejercía. Hasta la fecha y por necesidades de mi actividad profesional he cambiado mis planteles de adscripción y actualmente desarrollo mi actividad como profesor en el CBTis No. 227, ubicado en Tlalnepantla, Estado de México.

Para mí, el ser profesor ha sido una actividad que me ha llenado de satisfacciones, porque a través de los años he tenido la oportunidad de formar las conciencias de los miles de alumnos que han pasado por las aulas, inspirándoles el deseo de superarse y sobre todo, ayudándoles a cambiar su mentalidad para que desarrollen con agrado y siempre tratando de ser los mejores, cualquier actividad de su vida profesional y personal.

La oportunidad que la vida me dio de ser profesor en el nivel medio superior, me ha permitido preparar jóvenes en aspectos técnicos y laborales, siendo un motivo de orgullo hasta la fecha, que muchos de ellos ocupan muy buenas posiciones dentro de las empresas donde laboran y muchos otros realizaron una excelente carrera profesional, siendo algunos los más destacados de su generación.

Una gran cantidad de alumnos a los que les impartí clases, ahora me visitan para agradecerme ese conocimiento y el apoyo incondicional que siempre les brindé para que fuesen personas honestas, responsables y trabajadoras. Por eso hasta la fecha siento que el ser profesor es una de las actividades más nobles que se pueden realizar y a la que pocos podemos acceder.

Muchos momentos de satisfacción tengo, pero el más destacado es que he contribuido a moldear jóvenes que se han integrado a la vida productiva del país, que están brindado su mayor esfuerzo para sacarnos de la actual crisis económica, ya que es claro que si bien la crisis es económica, con todos esos jóvenes no tenemos crisis de talento.

También debo reconocer que tengo motivos de insatisfacción por todos aquellos jóvenes que no tomaron los consejos que les profesé, dejándose seducir por el lado oscuro de la delincuencia y por ese placer decadente que ofrecen las drogas.

Una cosa me ha enseñado el ser docente que nunca debemos sentirnos satisfechos por lo que hacemos, ya que siempre habrá más cosas que podamos lograr, porque la docencia es un don que puede cambiar voluntades para derribar cualquier barrera ideológica.

La aventura de ser Maestro

Después de leer a José M. Esteve y realizar una revisión de mis participaciones anteriores, pude confirmar que cuando inicie mi labor como docente en el nivel medio superior, cometí muchos de los errores que el autor describe en la parte inicial de su conferencia y como lo afirma, aprendí de mis errores, sin embargo, el cometerlos me ha llevado a enriquecer sensiblemente mi actividad y confirma además, que a pesar de tener veinticinco años dedicado a ella, cada día que esté frente a un grupo, tendré la oportunidad de mejorar como profesor y de adquirir la experiencia necesaria para sentirme satisfecho de mi labor.

Al efectuar la lectura me ha quedado claro que todo profesor debe tener la capacidad de comprender, identificar, expresar, analizar y valorar la enseñanza que se da en el salón de clase, en donde hay una conjunción de diferentes formas de pensar y de comportarse, razón por la que es necesario identificar la individualidad de los jóvenes con el objeto de adaptar la enseñanza a la realidad que nos enfrentamos y se propicie una armonía que permita al alumno saber hacia dónde va y para que le sirve en la vida cotidiana lo aprendido.

Debemos tener presente en todo momento que antes de ser profesionales de un área del conocimiento y aún antes de ser docentes, también fuimos alumnos, por lo que tenemos la responsabilidad de fomentar en los jóvenes los valores más importantes para la sociedad actual como son el respeto, la equidad, la justicia y la solidaridad, con objeto de que se puedan desenvolver en ella con honestidad y consientes de la libertad de poder expresar lo que piensan y sienten, sin temor a ser juzgados por quienes los rodean.

La responsabilidad que tengo como docente siempre me ha llevado a estar en constante superación, lo cual me ha permitido aprender a tener libertad en el aula, la libertad de expresarme y en ningún momento, a perder la autoridad en el salón de clase. Desde luego que no ha sido fácil, a causa de las diferencias sociales, éticas y morales de los alumnos, he tenido que sortear insultos, riñas, problemas familiares, abusos de poder y hasta malentendidos, sin embargo, trato de superarlos lo más rápido posible para no perder la armonía con los alumnos y desde luego, con sus familiares.

Desde que soy docente he tratado de meditar todas las noches las clases que impartiré al día siguiente, para pensar en las preguntas que los alumnos me pudiesen hacer, así como para encontrar la aplicación práctica del tema, situaciones que me ayudan a mantener el interés y la motivación del alumno. Desde luego, no he dejado de leer revistas que a los jóvenes les llaman la atención, porque así me permiten conocer sus intereses para poder relacionarlos con el aspecto académico.

Como lo menciona Esteve, no ha sido fácil, sin embargo, a través de superar las dificultades que se me han presentado es como he podido obtener resultados positivos, ya que a pesar de la cantidad de problemas que he sorteado, en ningún momento dejo de pensar en alcanzar el éxito; por cada dificultad que afronto, determino que es el momento de avanzar un paso y que nunca debo dar muestras de flaqueza, para así transmitir a mis alumnos la fortaleza y determinación que en ellos deseo observar.

Es posible, como lo menciona el texto, que la sociedad actual considere a la actividad docente como una labor poco relevante, sin embargo, los profesores tenemos la oportunidad de heredar conocimiento, cultura, y además, podemos moldear la mentalidad de los jóvenes para que sean capaces de derribar barreras ideológicas, situación indudablemente invaluable.

Estoy seguro de que en la medida de poder seguir consolidando las herramientas pedagógicas que estoy adquiriendo, me será posible perfeccionar mi actividad docente, porque como la mayoría de los que cursamos la especialidad, nuestra formación profesional no era precisamente para ser profesores, sino más bien para desarrollarnos en otros ámbitos del sector productivo.

El mensaje que expone José M. Esteve, el cual comparto totalmente, es que para ser maestros de humildad, debemos tener la capacidad de encender la llama del saber y reconvertir los saberes para hacerlos más accesibles a los alumnos; comprender que la esencia del trabajo docente no es lucirse, sino estar siempre dispuestos a servir al aprendizaje de los jóvenes que tenemos la fortuna de formar.

martes, 10 de noviembre de 2009

Los saberes de mis estudiantes

Internet constituye uno de los componentes de las llamadas Tecnologías de Información y Comunicación (Tics). Dichas tecnologías penetran diversos ámbitos de la vida humana, desde la empresa hasta el hogar. Su inserción se encuentra fuertemente vinculada a los cambios sociales, políticos y económicos de las últimas décadas.

Las escuelas no se encuentran ajenas a este proceso. Cerrar la posibilidad de ingreso de tecnologías como Internet a la educación implica desconocer y enajenarse de los cambios e innovaciones que se están generando en nuestra sociedad. Sin embargo, la forma como se incorporen estas tecnologías estará determinada por diferentes factores: desde las políticas educativas generales, hasta las acciones curriculares concretas que se desarrollen en el marco de cada institución.

Para utilizar los recursos de Internet, debe tenerse como premisa el fomento en los usuarios de una actitud crítica hacia la información circulante. El volumen y la diversa confiabilidad de los productores de la información que hallamos en Internet, ponen en primer plano la cuestión de la capacidad del usuario para diferenciar la información relevante y veraz, de la que no lo es. Sólo la construcción de criterios de selección, el desarrollo de destrezas de alto orden y la adquisición de valores, permitirá a los usuarios seleccionar la información. Sin duda, la falta de conocimiento sobre una temática, complica la búsqueda de nueva información hasta transformarla en un laberinto de difícil salida.

A pesar de ello, Internet permite a los estudiantes trabajar en colaboración y de manera interactiva con otros estudiantes en aulas diseminadas por todo el mundo, contribuyendo así, a la integración de experiencias de aprendizaje y proporcionando un clima para descubrir y compartir nuevos conceptos e ideas, al mismo tiempo, que las aulas se convierten en centros de educación internacional.

Por otro lado, al igual que algunos espacios de ocio presenciales, donde los alumnos juegan de manera organizada o improvisada, se conversa y se bromea, existen espacios para la interrelación en entornos virtuales, que tienen un carácter plenamente lúdico, favorecedor de la expresión y la creatividad. En este sentido, la variación del estímulo y del canal sensorial de estos entornos, ofrece un medio potencialmente apropiado para la motivación, favoreciendo la socialización y su adaptación al mundo virtual. Las generaciones, desde los niños en edad preescolar hasta los estudiantes de nivel medio superior, utilizan las tecnologías digitales en forma de gadgets o aparatos tecnológicos como: videojuegos, ipods mp3 o mp4, teléfonos celulares, notebooks, entre otros.

Con la finalidad de establecer el uso de Internet, se aplicó una encuesta a 50 alumnos de tercer semestre de la carrera de Técnico en Informática, del CBTis 227 de Tlalnepantla, Estado de México, basado en dos parámetros: como reservorio (realización de tareas educativas, investigación de algún tema, obtención fotografías e imágenes, videos o música) y como espacio social de acción individual o colectiva (para buscar, crear o producir, compartir, colaborar, comprar, vender, obtener asistencia técnica y profesional), obteniendo los siguientes resultados:

1. Uso del Internet como Reservorio




2. Uso del Internet como espacio social de acción individual o colectiva





De los resultados obtenidos observamos que, todos los alumnos tienen acceso a una computadora y servicio de Internet. Es importante destacar, que el plantel cuenta con equipo suficiente y acceso a Internet de banda ancha, lo cual permite que los alumnos tengan acceso a estos recursos.

El uso de Internet como reservorio entre los estudiantes es el que tiene mayor uso. Entre los sitios más visitados por los alumnos encontramos: Wikipedia, Música, Taringa, Google, Ares, Monografías, Youtube.

Como espacio social de acción individual y colectiva, la producción y la búsqueda son los de mayor usanza, seguido del intercambio y la compartición, siendo los de menor empleo: la distribución, la asistencia técnica y profesional, la venta y la compra. Los sitios más concurridos por los alumnos son: Hi5, My Space, Facebook, Taringa, Sonico, Messenger, Hotmail, Yahoo, Google, UNIK beta, Mercado libre.

Con la finalidad de potencializar las habilidades y conocimientos de los alumnos, conjuntamente con los beneficios que se obtienen del uso y aplicación de las tecnologías de información y comunicación en la enseñanza y aprendizaje, es importante establecer una estrategia que permita ir dosificando el uso de las mismas, para el aprovechamiento académico y crecimiento de los alumnos en su propio beneficio y de la sociedad.

En los aprendizajes el contexto es muy importante y el lenguaje resulta fundamental. Aprender podemos comprenderlo también como "ilustrarse con otros" (iguales o expertos), se pueden recoger sus puntos de vista, aunque cada uno construye (reconstruye) su conocimiento según sus esquemas, su experiencia, su contexto. En el marco del "constructivismo social"(Vigotsky, Luria...), el aprendizaje supone participar en una comunidad (no es la simple adquisición de conocimiento aislado).

Por lo que, la creación de una comunidad virtual de aprendizaje, es un gran apoyo educativo, ya que pretende la construcción personal y/o colectiva de determinados conocimientos, donde todos los miembros de la misma, están comprometidos en establecimiento de los nuevos aprendizajes, mediante la interacción de sus integrantes, que colaboran para el logro de este objetivo. A través de Internet, este espacio virtual se caracteriza por tener objetivos comunes entre sus integrantes relacionados con determinadas necesidades. Es necesaria la participación de todos y se integran para ayudarse (interdependencia positiva). Se establece un código de conducta, con base en una cultura común: se comparten valores, normas, lenguaje, clima de confianza y respeto. Básicamente se utiliza el e-mail y una página web (portal de grupo), que es un “lugar” de encuentro, para realizar el intercambio de comunicación en chats y foros, donde los participantes realizan interacciones en la comunidad, como son: preguntas, discusiones, aportaciones informativas o comentarios. Existe un liderazgo pues, algún miembro de la comunidad realiza actividades de mantenimiento del grupo, es decir, la moderación, actualización de la página, alta de participantes, entre otras. Es un espacio virtual donde los integrantes se proporcionan ayuda: emotiva (compañía virtual, comunicación) y cognitiva (suministro de información).

Finalmente, Internet puede ser una herramienta pedagógica poderosa que si podemos usarla con una metodología apropiada, con objetivos claros, metas realistas y potenciando su valor agregado en el aprender, en relación con otras tecnologías, puede ayudar a que la calidad y diversidad de experiencias de aprendizaje en el aula sean más pertinentes, significativas, entretenidas, activas, constructivas y contextualizadas.